Los Arrieros de Cal Blaiet
Casi dos siglos al servicio del transporte curtidor de Igualada La historia de los Arrieros de Cal Blaiet se remonta a un…
Casi dos siglos al servicio del transporte curtidor de Igualada
La historia de los Arrieros de Cal Blaiet se remonta a un antepasado de la familia Robert, conocido como Blai Robert, nombre que con el tiempo derivó en Blaiet y dio origen a la casa de Cal Blaiet.
El vínculo de la familia con el oficio de arriero ya aparece documentado en el censo local de oficios de la ciudad de Igualada de 1854, donde consta Pau Robert como arriero local. Este hecho sitúa la trayectoria de Cal Blaiet dentro de este oficio en un periodo aproximado de entre 175 y 200 años, siempre muy vinculada a la actividad industrial de la ciudad.
Su historia ha estado estrechamente ligada al desarrollo de la industria de la piel y al crecimiento de las tenerías en el entorno del Rec de Igualada. Durante generaciones, los arrieros fueron una pieza imprescindible para el traslado de materiales, cortezas, productos y mercancías relacionadas con el proceso de curtición de la piel.
Una muestra de esta continuidad es el servicio prestado durante cuatro generaciones, a lo largo de cerca de 100 años, a una misma industria curtidora: Curtits Badia. Este vínculo ejemplifica la relación de confianza, proximidad y especialización que Cal Blaiet mantuvo con el sector curtidor igualadino.
En los años treinta, en época de Magí Robert, el establo de Cal Blaiet contaba con siete caballos y sus correspondientes carros de trabajo. Entre estos había el carro de la bota, los carros de trabajo, el carro de la vela —utilizado en días de lluvia— o el carro de trabuc, entre otros vehículos adaptados a las necesidades del transporte de la época.
A comienzos de los años cincuenta, Macià Robert se puso al frente del negocio después de volver del servicio militar, con solo 22 años. En aquellos años, y hasta inicios de los sesenta, el movimiento de corteza para la curtición vegetal de la piel era muy intenso. En una sola mañana, era necesario movilizar varios carros, propios y realquilados, para vaciar los hoyos de corteza vieja e introducir la corteza nueva en tenerías como Fontanellas y Martí o Farrés y Cia. Todo este proceso se hacía manualmente, a base de paladas y de un gran esfuerzo físico.
Con el paso del tiempo, la corteza fue sustituida por los extractos tánicos, como el quebracho o la mimosa, y el transporte también inició una transformación progresiva: de la tracción animal al motor. Cal Blaiet incorporó diversos vehículos, como un tractor DEUTZ, un camión UNIC, una DKW 800 S o un camión AVIA 2500.
Entre todos estos vehículos destaca especialmente un Motocarro DERBI, modelo Igualada, fabricado por la casa Derbi de Mollet del Vallès. Se produjeron solo tres unidades, todas destinadas al transporte curtidor igualadino de la época. Este vehículo tenía una capacidad de carga de una tonelada y la particularidad de que la cabina podía girar 360 grados, una característica ideal para maniobrar dentro de las tenerías de los años sesenta.
El año 1975 fue el último en que Cal Blaiet tuvo un caballo en activo, cerrando así una etapa histórica marcada por la tracción animal y abriendo definitivamente el camino hacia el transporte motorizado.
Actualmente, el establo y las caballerizas de Cal Blaiet se conservan intactos, como si el tiempo se hubiera detenido allí. Se trata de una cuadra única en una capital de comarca y de un testimonio vivo de un oficio, de una familia y de una manera de trabajar que forman parte de la memoria industrial de Igualada y del patrimonio vinculado al sector de la piel.
Desde Leather Cluster Barcelona, poner en valor historias como la de Cal Blaiet permite reconocer también todos aquellos oficios y servicios que, durante generaciones, han hecho posible el desarrollo de la industria curtidora y han contribuido a construir la identidad del sector del cuero en el territorio.
Leather Cluster Barcelona es un entorno de cooperación competitiva para promover proyectos estratégicos transversales y transformadores con el objetivo de impulsar el ecosistema del sector de la piel en el marco de las políticas de Valor Compartido. El clúster es una entidad acreditada dentro del programa Catalonia Clusters y cuenta con el apoyo de Acció.

